La telomerasa y la inmortalidad


    ¿Por qué envejecemos? Para comprender este fenómeno primero tendremos que comprender como funciona la vida. Partimos de la célula, la unidad básica de cualquier ser vivo, estas células tienen un paquete de instrucciones determinado por sus genes que definen como han de ser y comportarse, lo cuál llamamos ADN. Estas células siguen un ciclo por el cual sufrirán un proceso llamado división celular, que consiste en la división de una célula en otras dos células iguales a la original. Y por eso crecemos y nos desarrollamos.


    El problema reside en que no crecemos toda la vida, sino que crecemos hasta un determinado punto y luego empezamos a envejecer lentamente, es decir, nuestras células dejan de dividirse y crear nuevas células. Esto ocurre porque el ciclo de división no es infinito, sino que sucede un determinado número de veces. Aquí nos encontramos con el problema cara a cara, ¿qué determina cuantas veces puede dividirse una célula? Pues ese dudoso honor lo ostentan los telómeros.


    Los telómeros se podrían definir como los extremos de las cadenas de ADN, y entre sus funciones se encuentra la de regir la división celular. ¿Pero por qué afectan a cuantas veces se puede llevar a cabo ese ciclo? Pues porque acortan su longitud en cada división perdiendo así capacidad de réplica. Es fácil de imaginar que cuanto más grandes sean, más divisiones podrá llevar a cabo una célula y por tanto vivir más tiempo.



    En este punto somos conscientes de cuál es la razón que nos lleva a envejecer o a vivir menos tiempo, ahora viene lo que a la gente le cuesta creer. Si conocemos el problema, ¿por qué no ponerle solución? Y la solución se llama telomerasa. La telomerasa es una enzima que permite que los telómeros se regeneren y por tanto aumente la cantidad de divisiones que las células pueden llevar a cabo y su descubrimiento le valió el premio Nobel de medicina a tres científicos en 2009.  Así pues la telomerasa se podría decir que es la fuente de la eterna juventud.


    Jugar a modificar nuestras células tiene un precio, y ese precio se llama cáncer. Un cáncer consiste precisamente en la reproducción fuera de control de las células por así decirlo y cuando se estimula la actividad de la telomerasa la célula tiende a desestabilizarse y a presentar propensión a volverse cancerígena. Algunos animales se benefician de su extraordinaria capacidad de utilizar esta enzima para mantenerse siempre jóvenes o vivir mas tiempo sin sufrir este "efecto secundario", la langosta por ejemplo, que no envejece y crece indefinidamente, es cierto que no son inmortales porque mueren por diferentes causas, pero no por vejez. Los investigadores que están trabajando con la telomerasa ya han conseguido alargar la duración de la vida de varios ratones utilizándola para modificar la longitud de los telómeros.

    La inmortalidad o mejor dicho el alargamiento indefinido de la vida está a la vuelta de la esquina. Y no, no es ciencia ficción, sólo ciencia a secas y está al alcance de nuestra mano.  Los procesos se perfeccionarán y tendremos en un futuro no demasiado lejano esta capacidad. ¿Es correcto o moralmente acertado que modifiquemos el ciclo natural de la vida?  Como reza una famosa frase sacada de un cómic, "un gran poder conlleva una gran responsabilidad". Y de eso no andamos sobrados.

1 comentarios:

  1. he estado leyendo tus artículos y la verdad es que son muy interesantes me ha sorprendido mucho, te añadiré en mi lista de blogs de lectura diaria.

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